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REDUCCIÓN DE MAMA

Tener un pecho excesivamente grande y/o caído puede ser tan preocupante para una mujer como uno excesivamente pequeño. El propósito de esta intervención es disminuir el volumen y conseguir unas mamas más estéticas, proporcionadas y armónicas con su cuerpo. En la mayor parte de los casos no es solamente una intervención que se practica con finalidad estética, sino que también consigue la corrección de molestias o dolores en la espalda producidos por el excesivo volumen y peso mamario, así como lesiones cutáneas producidas por el rozamiento de la piel debajo de la mama.

Durante la intervención, el cirujano deberá reducir la areola al tamaño adecuado, y colocarla en su situación correcta.

Existe un gran número de técnicas quirúrgicas para realizar una reducción mamaria, que requieren en su mayor parte de incisiones alrededor de la areola y verticales. En ocasiones, y cuando el volumen es muy grande, es preciso una horizontal u oblicua en el pliegue mamario. La técnica que utilizamos para la reducción mamaria (Mamoplastia Vertical) es la más moderna y consigue mejorar su forma y tamaño con cicatrices mínimas, eliminando por completo la cicatriz transversal que dejan las técnicas clásicas.

Esta intervención, cuya duración es de 2 a 3 horas, se realiza con anestesia general y requiere de un período de hospitalización de 24-48 horas dependiendo de la evolución. Se tratará de obtener cicatrices lo más finas y cortas posibles, pero debe usted contar con cicatrices postoperatorias, que suelen ser más visibles a nivel del surco submamario. Con el tiempo, estas cicatrices suelen atenuarse llegando a ser imperceptibles al año.

Después de la intervención colocaremos un vendaje durante 24-48 h que será cambiado por un sujetador anatómico durante 1 mes. Podrá reincorporarse a su trabajo habitual a la semana de la intervención.

Es frecuente que existan cardenales e inflamación en el período postoperatorio inmediato. La operación conlleva el riesgo de una posible reducción o pérdida de sensibilidad en una o ambas areolas, si bien esto es muy poco frecuente. La disminución en la sensibilidad de las areolas habitualmente mejora con el transcurso del tiempo. Al actuar también sobre el tejido graso, de menor resistencia, en algún caso aislado se puede producir una desvitalización o necrosis grasa, una dehiscencia de la cicatriz o la extrusión por intolerancia de puntos internos. En la mayoría curan en algunas semanas sin dejar más secuela que una cicatriz algo más aparente, que conviene retocar al cabo de seis meses a un año. Es muy rara la pérdida parcial o total de la areola o pezón que requeriría de un reemplazo mediante un injerto.

Es importante aclarar que este tipo de Cirugía no impide ni altera la lactancia, si bien se aconseja avisar a su Ginecólogo antes del parto, ni la realización de pruebas radiológicas futuras.

Estadísticamente el resultado es muy satisfactorio para la mayoría de las pacientes operadas, obteniendo una disminución del peso y una mejor situación de la areola con el consiguiente rejuvenecimiento de la mama.

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