La mano es un órgano altamente especializado constituido por piel, vasos sanguíneos, nervios, tendones y huesos que nos ayuda a relacionarnos con nuestro entorno. Los problemas que afectan a esta compleja y delicada estructura precisan de un tratamiento especializado.

Las lesiones más habituales en la cirugía de la mano comprenden las infecciones y lesiones de los dedos y uñas, así como las lesiones de los pulpejos, heridas, afectaciones de los tendones y nervios, enfermedad de Dupuytren, síndrome del túnel carpiano, gangliones o rigidez de las articulaciones. También son habituales las malformaciones en la mano al nacimiento que incluyen duplicidades, sindactilias o dedos hipoplásicos.

Entre las técnicas empleadas más frecuentemente se encuentran los injertos (transferencia de piel, nervios, hueso, grasa… sin aporte vascular propio); los colgajos (movilización de los distintos tejidos vascularizados, es decir con un aporte sanguíneo propio); los reimplantes o revascularizaciones (reconexión de los dedos o manos amputadas usando microcirugía).

La mayoría de estos procesos quirúrgicos son de una alta precisión y delicadeza y precisan ser realizados bajo magnificación (microscopio y gafas lupa).

En muchos casos, la cirugía puede restaurar de forma significativa la sensibilidad y función de las manos dañadas. Sin embargo la recuperación puede llevar meses, y generalmente se necesita un largo periodo de fisioterapia y rehabilitación.