Las lesiones que implican a los nervios se pueden dividir en tres grandes grupos según su causa, pronóstico y evolución. Entre las más frecuentes cabe destacar la compresión continua producida a nivel de estrechamientos en su recorrido, túneles o canales óseos o ligamentarios; los traumatismos provocados por elementos punzantes o cortantes, proyectiles, fragmentos óseos, avulsiones de plexo braquial (accidentes de bicicleta o moto) o lesiones del nervio facial durante la cirugía de tumores cerebrales…; y los tumores de los nervios.

LESIONES CRÓNICAS Y AGUDAS

Todo paciente que refiere sensación de cosquilleo, dolor, debilidad o una combinación de todas ellas en la distribución de un nervio periférico, debe sospechar la presencia de una compresión crónica de un nervio. En el miembro superior los más frecuentes son el síndrome del túnel carpiano, síndrome cubital o síndrome del outlet torácico. En el miembro inferior destacan el síndrome piramidal, la compresión del nervio femorocutáneo y del nervio peróneo, y el síndrome del túnel tarso.

El tratamiento de las compresiones crónicas es inicialmente con tratamiento conservador y fisioterapia. La falta de respuesta a este tipo de medidas indica la necesidad de una intervención quirúrgica cuyo objetivo será seccionar ligamentos o tejidos que comprimen el nervio para liberarlo.  

Las lesiones agudas de los nervios periféricos tienen muy distinto origen: laceraciones por arma blanca, heridas por proyectiles de arma de fuego, fracturas que provocan fragmentos óseos que impactan en los nervios, inyecciones o quemaduras. Especial atención merecen las lesiones del plexo braquial, provocadas por una excesiva extensión lateral acompañada por descenso del hombro, que se observan en algunos accidentes, especialmente por motocicleta o caída desde altura sobre el brazo.

En general, el tratamiento de las lesiones agudas es inicialmente rehabilitador. En caso de no presentar mejoría clínica al cabo de tres a seis meses, la reparación quirúrgica  del nervio o plexo se impone como tratamiento de elección. Con posterioridad el paciente se someterá a un programa individual de rehabilitación que oscilará entre varios meses hasta los dos años. 

TUMORES

Los tumores más frecuentes son los schwanomas o  neurofibromas, ambos generalmente benignos. Dado que se originan de la vaina que recubre al nervio, se pueden extraer con técnicas de microcirugía adecuadas sin alterar el funcionamiento del nervio que les da origen, generando la curación completa del enfermo sin secuelas. En otras ocasiones, afortunadamente menos frecuentes, la extracción del tumor no es posible sin provocar la pérdida del funcionamiento del nervio.  Los casos de tumores malignos son muy poco frecuentes, y su tratamiento es quirúrgico, precisando habitualmente de quimioterapia o radioterapia.   

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

La decisión de la técnica quirúrgica a emplear en cada caso (liberación, sutura o transposición del nervio), es tomada por el cirujano para cada paciente en el mismo momento de la cirugía, cuando al exponer el nervio afectado, lo observa y estudia, determinando si se encuentra comprimido, lesionado de manera irreversible, o y si existen posibilidades de reconstruirlo.

REHABILITACIÓN

El tratamiento fisioterápico y rehabilitador es la piedra angular sobre la que se sustenta el éxito de la cirugía. Debe ser efectuada bajo la supervisión de personal especializado, de manera diaria, e impedir en lo posible la atrofia de los músculos denervados.