La rinoplastia es una de las intervenciones más practicadas en Cirugía Estética debido a que la nariz define altamente la belleza de la cara. La finalidad de esta intervención es mejorar su aspecto y aportar armonía y belleza a los rasgos faciales.

La rinoplastia puede disminuir o aumentar el tamaño de la nariz, cambiar la forma de la punta o del dorso, estrechar los orificios nasales o cambiar el ángulo entre la nariz y el labio superior. También se puede realizar por motivos funcionales, es decir, en aquellos casos en los que el paciente no puede respirar bien. Es posible asociar los dos casos, mejorando el aspecto de la nariz a la vez que se corrigen problemas respiratorios.

 

Es una operación que puede realizarse a cualquier edad, siendo más frecuente entre los 17 y los 20 años, con lo que se consiguen excelentes resultados tanto a nivel clínico como emocional, ya que aumenta notablemente la autoestima y optimismo del paciente.

LA CIRUGÍA

Esta intervención se realiza en quirófano y suele ser bajo anestesia general. Una rinoplastia dura entre 1 y 2 horas, aunque en casos complejos puede llevar más tiempo. El tiempo de ingreso es de 24 horas aproximadamente, siendo necesario que el paciente lleve un taponamiento de las fosas nasales durante 48 horas.

EL POSTOPERATORIO

Una vez retirado el taponamiento, el paciente deberá llevar una lámina protectora sobre el dorso de la nariz durante 7-10 días. Pasado este tiempo podrá realizar vida normal.

Tras la cirugía puede sentir la cara hinchada, molestias sobre la nariz y dolor de cabeza, que ceden con medicación. Debe permanecer tumbado con la cabeza elevada durante el primer día y durante los 3 ó 4 días posteriores dormir con la cabeza un poco incorporada. La inflamación y hematomas alrededor de los ojos aumentan hasta alcanzar su máximo a los 2 ó 3 días. Aplicando compresas frías disminuirá y se encontrará mejor. Éstos desaparecerán en 2 semanas. No deberá sonarse la nariz con fuerza durante una semana, hasta que los tejidos cicatricen.