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Actualmente se puede recurrir a la técnica de liposucción para corregir aquellos acúmulos grasos localizados (lipodistrofia) en pacientes de peso normal cuando, hasta hace pocos años, estas alteraciones de la silueta no tenían una solución quirúrgica aceptable. La distribución de la grasa en nuestro cuerpo está influenciada por diversos factores: la condición genética, la raza, el sexo, la dieta, la influencia hormonal, el proceso de envejecimiento, el ejercicio y el medioambiente. Si usted posee un estado general de salud bueno, tiene una estabilidad psicológica, y es realista en sus expectativas, será un buen candidato. La liposucción no es un tratamiento de la obesidad sino que está orientada a la corrección de aquellas regiones corporales en la que persisten acúmulos grasos rebeldes a los regímenes.

La técnica consiste esencialmente en la aspiración de la grasa de un área determinada mediante la introducción de una cánula roma conectada a un sistema de alto vacío. Posiblemente la ventaja más importante de esta técnica sea que precisa de una pequeña incisión entre 2 y 10 milímetros de longitud. Dicha incisión puede estar alejada del lugar exacto de aspiración, permitiendo ocultar la pequeña cicatriz en una zona poco visible. La aspiración de la grasa puede ser de distintas regiones corporales: caderas, muslos, rodillas, tobillos, brazos, abdomen, cara, etc. Se realiza practicando numerosos túneles con la cánula en el lugar premarcado y en algunas ocasiones se combina en conjunto con otras intervenciones como ritidectomía, dermolipectomías, etc.

Es importante para poder realizar una liposucción adecuada que la piel tenga una buena elasticidad con objeto de que se pueda adaptar a la reducción del contenido graso sin dejar señales externas de flacidez.

La liposucción habitualmente se realiza bajo anestesia general aunque también puede realizarse bajo anestesia local con sedación si el área es más reducida. Una liposucción suele durar entre 1 y 2 horas, pero el tiempo es variable (desde 30 minutos a varias horas) dependiendo del área y la cantidad de grasa a tratar.

Después de la intervención, se debe utilizar un vendaje elástico o una prenda compresiva sobre la zona que se ha tratado. Es normal que aparezcan cardenales en la zona aspirada y que se edematice o inflame por el traumatismo quirúrgico y se puede tener una sensación de quemazón. Por ello, no se deben evaluar los resultados de una liposucción antes de que haya transcurrido un mínimo de tres meses de la intervención. Si la elasticidad cutánea estaba disminuida pueden en algún caso quedar irregularidades o pequeñas depresiones a nivel de la zona aspirada, que pueden requerir una corrección adicional y eventual relleno por lipofilling (inyección de grasa), masajes o tratamientos locales adicionales. También es posible realizar un transplante de grasa de una zona a otra donde hace falta un relleno (glúteos, mamas, labios, depresiones…), esto es lo que se llama actualmente “Lipoescultura”.

El tiempo de ingreso puede ser de unas horas, si se hace con anestesia local y sedación, o de 24 horas si se hace con anestesia general. Puede reanudar su vida habitual a los 3 o 7 días según la intensidad de la liposucción. Es recomendable realizar ejercicio físico y masajes de drenaje linfático específicos de la zona tratada, para disminuir el periodo de recuperación. No es infrecuente sentirse algo deprimido en los primeros días o semanas tras la cirugía; sepa que es algo normal y que cederá a medida que vaya viéndose mejor.

Una ventaja adicional de la técnica es que la resección de grasa que se practica es definitiva. Se admite que las células grasas no tienen capacidad reproductora más allá de los siete años, y que aquellas células que se han retirado se han eliminado permanentemente. Esto no quiere decir que no pueda Vd. volver a engordar, pero lo hará armónicamente sin presentar los acúmulos grasos localizados previos a la intervención de modo que la silueta será más regular y uniforme. Los resultados pueden ser permanentes, siempre y cuando mantenga una dieta adecuada y practique ejercicio periódicamente

LIPOSUCCIÓN ULTRASÓNICA PULSADA

La liposucción ultrasónica pulsada es una técnica quirúrgica en la que se transforma la energía eléctrica en ultrasonido y genera calor, produciendo selectivamente una alteración en las células grasas (cavitación-explosión-licuefacción) sin dañar otros tejidos, como los vasos o nervios.

Es una técnica recomendada en aquellas zonas, que por sus características, son de difícil manejo con la liposucción tradicional o para remover grandes volúmenes de grasa (obesidad mórbida). También es muy útil en algunos casos de flaccidez, ya que provoca un grado de mayor retracción superficial. Con frecuencia se combina con la liposucción tradicional.

¿EXISTEN RIESGOS?

La liposucción es una técnica segura, siempre y cuando se seleccione bien al paciente, el quirófano esté bien equipado y sea realizada por un cirujano plástico cualificado. Sin embargo, en algunos casos se pueden producir complicaciones, sobre todo cuando se extraen cantidades altas de grasa en una sola vez. Otra complicación infrecuente, aunque posible, es la acumulación de líquido (que debe ser drenado) y la lesión de la piel. Aunque las complicaciones serias son muy raras, la infección y la pérdida excesiva de líquidos pueden provocar una hospitalización más larga. Se pueden reducir los riesgos escogiendo a un cirujano plástico cualificado, que realice esta técnica en una clínica autorizada y siguiendo detenidamente sus instrucciones. Sin embargo, pueden presentarse algunos problemas estéticos, independientemente de la experiencia del cirujano plástico, como pueden ser las ondulaciones sobre la piel tratada, cambios de pigmentación que pueden ser permanentes si nos exponemos al sol. En algunos casos pueden producirse asimetrías que exijan una segunda intervención.

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